Cada solicitud a los sistemas SCADA se verifica mediante autenticación multifactor y autorización por contexto de dispositivo, usuario y ubicación. No se confía en ninguna conexión por defecto, incluso dentro de la red interna.
Los canales de comunicación entre máquinas y sensores utilizan TLS 1.3 con claves rotadas cada 24 horas. El cifrado cubre tanto el plano de datos como el de control, asegurando que ningún paquete pueda ser interceptado o modificado.
La red fabril se divide en zonas de seguridad basadas en criticidad operativa. Cada zona tiene su propio firewall de hardware y políticas de tráfico, impidiendo el movimiento lateral de amenazas entre instrumentación, control y gestión.
Ante una anomalía detectada, el sistema aísla automáticamente el nodo comprometido, bloquea el tráfico entrante y notifica al equipo de seguridad en menos de 2 segundos. Se ejecuta un playbook de respuesta predefinido sin intervención manual.
Las transacciones B2B se procesan a través de un entorno aislado con cifrado de extremo a extremo y tokenización de datos sensibles. No se almacenan números de cuenta ni información financiera en los servidores de planta.